martes, 10 de mayo de 2011

4.48 Psichosis

Espectáculo: 4.48 Psychosis
Dramaturgo: Sarah Kane
Compañía: TR Warszawa
Lugar: Barbican Centre, Londres
Fecha: 24/3/2010
Dirección: Grzegprz Karzyna
Reparto: Magdalena Cieleka, Katarzyna Herman, Mariusz Benoit, Fafal Mackowiak, Janusz Chabior, Teresa Owczynnikow.


4.48 a.m. is when the will t olive is at its lowest ebb. (A las 4.48 de la mañana es cuando la voluntad de vivir se encuentra en su punto más bajo) Esta es la justificación que su autora, Sarah Kane, da al título de la obra. En esta representación de 4.48 Psychosys el público se enfrenta-casi literalmente debido a la violencia de la escena-, al sufrimiento aterrador de la protagonista de en mitad de un episodio psicosis. A lo largo de la obra, la protagonista se encuentra con una serie de personajes que intentan hacerla razonar sin fruto alguno. Su amante femenina, un amigo cercano, un doctor y una ajada paciente son los, más que personajes, “figuras” que intentan interactuar con su locura. Pero las palabras raciocinio poco tienen que ver con el discurso de ella, hecho de prosa poética con forma cíclica.
“Ámame” o “que os jodan a todos” son las palabras más repetidas por ella a lo largo de la obra, dichas, eso sí, en polaco, al que ha sido traducida la obra para esta versión y que se traduce al inglés en subtítulos en pantallas colocadas sobre la escena. Mucho podría decirse del uso de subtítulos en el teatro, sobre todo cuando no se trata de un clásico conocido por el público, centrándonos en esta representación, si bien es cierto que hacen que el espectador pierda parte de la concentración en la escena, también es cierto que el que se represente en polaco hace que cobre quizá más fuerza debido a la sonoridad de dicha lengua. No obstante, probablemente la mejor escena de la obra es aquella en la que los subtítulos desaparecen, haciendo que el público se enfrente desprotegido a las palabras de locura de una loca cuya lengua no entienden.
Si algo cabe que destacar de esta puesta en escena, son las imágenes conseguidas mediante la escenografía y la iluminación. Fotografías perfectas en las que los actores parecen estar a mitad de camino entre la actuación y la performance, imágenes que bien caben en un teatro pero que parecen haber escapado de una galería de arte contemporáneo. El uso de números proyectados en las paredes, voces en off que parecen a veces luchar contra la protagonista, a veces numerar y clasificar los acontecimientos, ayudan a incrementar esa sensación.
Una representación mórbida de una obra no menos mórbida. Quizá las masturbaciones en escena se quedan lejos de conseguir el efecto escandalizador que pretenden, pero el derramamiento de sangre de las muñecas de la protagonista, su desfallecimiento contra los muros o el toqueteo al cuerpo de una niña sin duda consiguen remover las tripas del más insensible de los espectadores.

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