Espectáculo: Spring Storm (Tormenta de Primavera)
Producida por The National Theatre y the Royal & Derngate Northampton Theatre
Dramaturgo: Tennesse Williams
Lugar: Nacional Theatre, Londres
Fecha: 28/04/2010
Dirección: Laurie Sansom
Reparto: Liz White, Michael Thomson, Janice McKenzie, Michael Malarkey, Anna Tolputt, Jacqueline King, Joanna Bacon, James Jordan, Gavin harrison, Janice McKenzie, Ailish Symons y Steven France.
En la primera parte de la obra de Tennesse Williams se introduce la historia de una chica de buena familia, un hombre inquieto y aventurero, un amor, otro hombre que traduce su odio en amor. Tenemos ante nosotros a un amante frente a un admirador extraño y desesperado. En la segunda parte será donde se desaten las pasiones, ella ha de decidir a quién ama y a quién sigue. El argumento se hila gracias a las tormentas de primavera que llueven durante la obra, tormentas de agua que lloverán sobre tormentas de sentimientos. Los relámpagos y la vida tienen mucho que ver en la obra de Tennesse. En paralelo a la historia principal se nos cuenta la tragedia de la bibliotecaria de esta pequeña ciudad en el sur de Estados Unidos. Ella es una joven marchita que nunca conoció el amor más que de mano de los libros.
El montaje de Spring Storm del Northampton Theatre con la colaboración del Nacional Theatre diferencia claramente estas dos partes, centrando la atención en lo narrativo en la primera parte y dejando caer todo el peso simbólico de la puesta en escena en la segunda, donde la violencia se desata cual tormenta de primavera. Laurie Sansom ha sabido dirigir de forma brillante esta obra que el escribió un joven Tennesse cuando aún estudiaba en la universidad. La única posible objeción es que la dirección actoral haya pecado precisamente del texto mismo. Hay dos o tres momentos en los que la representación pedía un poco de respiro, un silencio algo más largo, una tensión no apoyada en las palabras sino potenciada por la atmósfera misma.
El montaje en sí cuenta con algunas ideas brillantísimas, como el uso de una casa derribada como elemento central de una escenografía cargada de objetos ajados tirados aquí y allá. Un decorado que nos enseña que la destrucción puede convertirse en cualquier lugar. La otra idea genial es que cuando Dick llega para dar el ultimátum a Heavenly –te unes a mí o nos separamos para siempre-, él aparece completamente manchado de grasa, mientras que ella luce un vestido virginalmente blanco. Además del contraste suciedad-pureza que esto sugiere, el abrazo y el ruego violento de él mancharán el vestido y el rostro de ella, contaminando su imagen como contaminado está su corazón. Otros puntos fuertes de la obra son, sin duda, la escena de la biblioteca y el beso de Arthur y Heavenly, interrumpido por el sonido del teléfono que comunica el asesinato.
Probablemente sea la escena de la bibliotecaria y Dick la mejor conseguida de toda la representación. Su inicio y su final quedan encuadrados por un cambio en el decorado que al que colaboran todos los personajes, éstos se lanzan libros unos a otros hasta construir la biblioteca sobre dos estantes y un andamio. La muerte de la joven bibliotecaria se acompaña de la brutal caída de los estantes.
El uso de la música, prácticamente presente durante toda la obra con unas melodías dulces más propias de la alegría que del dolor, consigue resaltar el dolor de las escenas de angustia, de lucha por el amor y la vida en este pequeño pueblo del Mississippi.
Ya al final de esta tragedia de amor y primavera, los hombres huyen, el amor se escapa, la caprichosa o enamoradiza Heavenly se resigna a que sigan cayendo la lluvia y los relámpagos.
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