Espectáculo: Romeo and Juliet
Compañía: The Royal Ballet
Dirección: Dame Monica Mason
Coreografía: Kenneth MacMillan
Lugar: Royal Opera House, Londres
Fecha: 6 Marzo 2010
Es difícil escribir sobre este espectáculo cuando en realidad no soy lo que se dice público de ballet. No obstante, creo que como espectadora de artes escénicas en general puedo cuanto menos opinar sobre lo sucedido hoy en el escenario de la Royal Opera House de Covent Garden, en el corazón de Londres.
El clásico “Romeo y Julieta” ha sido sabiamente traducido en pasos de baile por la Royal Ballet Company. Medios impecables y teatro lleno, qué decir de eso. Es impresionante el hecho de que se cuelgue cada día el “no hay entradas”, cuando la Royal Opera House no ofrece precisamente espectáculos asequibles a todos los bolsillos, sino que se trata más bien de un clásico divertimento de las clases altas londinenses.
En cuanto al espectáculo, todo ha sido perfecto salvo uno o dos detalles. Bailarines magníficos, escenografía grandiosa y vestuario cuidado al detalle. La primera parte dejó boquiabierto a un público que casi olvida que había venido a ver “Romeo y Julieta” para sumergirse e hipnotizarse con las coreografías y los pasos de ballet clásico. La segunda y tercera parte, que perfectamente podían haber sido una si en este país no existiera la maravillosa costumbre de comer helados y beber champán en los descansos, fueron más narrativas, disminuyendo en ellas los números de baile e incrementando la narración mimada de la historia de los amantes de Verona. No obstante, pese a lo cuidado y sofisticado de la escena y la caracterización en general, cabría señalar el fallo cometido con el personaje fraile, cuya apariencia caía en lo tópico y caricaturesco, rompiendo de forma desafortunada con la estética y elegancia del espectáculo.
Fallos aparte, el punto álgido de esta pieza de ballet fue, sin duda, la danza del desesperado Romeo con el supuesto cadáver de su amada. Si bien antes bailó con ella en vida bajo el balcón de los Capuleto, la inmovilidad del cuerpo de Julieta convierte esta danza de cementerio en un baile muerto y en desolado espectáculo. Julieta no responde a los giros ni las piruetas de su amante, por lo que Romeo decide que es mejor no estar vivo. Cabe destacar también la representación de la muerte a puñal de Julieta, quien se clava el puñal estando en el extremo opuesto del escenario al que descansa el cadáver de su amado, lo que hace inmediatamente al público pensar porqué no mueren juntos. Pero, por supuesto, Julieta no se dejará morir alejada del cuerpo que ama, sino que se arrastra desangrándose en escena hasta que alcanza el cuerpo que más desea y más la ha deseado a ella.
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