Espectáculo: The Whisky Taster
Compañía: The Alternative Theatre Company (Bush Theatre)
Dramaturgo: James Graham
Lugar: Bush Theatre, Londres
Fecha: 03/02/2010
Dirección: James Grieve
Reparto:
Samuel Barnett, Chirs Larkin, Simon Merrells, Kate O´Flyn and John Stahl.
No sé si el sentimiento de euforia teatral desde que viene a Londres tiene que ver con los espectáculos o con los espacios. El descubrimiento del Royal Albert Hall la semana pasada sin duda engrandeció el espectáculo del Circo del Sol. Esta semana, el pequeño teatro de barrio de Shepherd´s Bush, el Bush Theatre, ha vuelto a conquistarme. Una sala diminuta y escandida entre un gran pub irlandés y otra sala de espectáculos masas patrocinada por O2. La sala no es más que un espacio cuadrado habilitado de manera que se pueda variar la disposición escenario-público como la obra requiera. Sus pequeñas dimensiones (solo caben unos 70 espectadores por espectáculos) hacen que la experiencia teatral cobre cercanía y magia.
El Bush Theatre acogía esta noche “The Whisky Taster” , de James Graham. James es un muy joven dramaturgo que, como otros, inició su carrera escribiendo para teatros de la capital. La obra trata de un joven agente de publicidad sinestésico, que ve lo que saborea y siente lo que escucha. Una copa de vodka para él será gris, verde o azul. Un poco de whiskey sabrá a Noviembre, los colores de las líneas del metro del Londres personificarán la perfección. Él joven se enamora de su compañera de trabajo, una chica inglesa (de esas que hablan muy muy rápido y a las que a los extranjeros nos es casi imposible entender) desenvuelta y elocuente, pero comprometida en matrimonio y sin haberse fijado nunca sexualmente en el joven. El joven, que además de sinestésico es extremadamente tímido, necesitará el empujón de un catador de whisky recién llegado de Escocia para lanzarse y mostrar sus sentimientos a la chica.
“The Whisky Taster” se vale de cuatro personajes para contarnos su historia: el joven, la chica, el catador de whisky y el jefe de la agencia de publicidad. Cada personaje –y cada actor- brilla por su marcada personalidad y caracterización. El actor que interpreta al joven sinestésico muestra desde el principio su doble cara de compañero y enamorado, con rasgos casi femeninos que luego tomarán relevancia. Ella, entusiasta y locuaz, es capaz de intentar engañar a los demás personajes, pero no al público que lee en sus ojos y sus cigarros todos sus sentimientos. En cuanto al catador de whisky, cuando aparece en escena con su falda escocesa, sus piernas peludas y su marcado acento escocés, uno se da cuenta de por qué han etiquetado la obra de “comedia”. En resumidas cuentas, un trabajo actoral intachable, un texto bastante bueno –con momentos de sobresaliente, como el monólogo del protagonista sobre el plano de las líneas del metro de Londres–, y un decorado simple, adecuado a los tiempos del teatro actual: unos tubos de neón de colores (todos ellos con los colores de las líneas del metro londinense), formando una caja en la que se desarrolla la acción. Los colores de los tubos cambiaban para intentar plasmar los sentimientos del joven sinestésico, haciendo así partícipe al público de la experiencia de colorear sabores y sentimientos.
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